«Vio a su amigo flotando e intentó ayudarle, pero el mar lo lanzó contra las rocas»
Fabio da Silva permanecía ayer noche en el servicio de urgencias del Hospital Arquitecto Marcide, de Ferrol. Los médicos le suministraron sedantes porque, además de la hipotermia, sufría un fuerte choque emocional por lo ocurrido. Su mujer, Loly, que estaba a su lado, comentó que apenas pudo hablar con su marido, pero que este le contó que el accidente ocurrió poco después de las nueve de la mañana. «Vio a su compañero Andy cerca, flotando, e intentó ayudarle porque se movía bien. Lo primero que hizo fue quitarse la ropa, pero cuando se acercaba, el mar lo lanzaba contra las rocas, por lo que tenía que volver atrás. Es que lo vio hundirse y no se le pasa», relató la mujer de Fabio. «Eran muy amigos -añadió-, estaban en la misma empresa de construcción de aquí [Cedeira]». Cuando ya lo perdió de vista, explicó Loly, el joven se alejó de las rocas, pudo nadar un kilómetro y vio que un barquito azul se le aproximaba. Braceando consiguió que lo viesen.
Fabio da Silva permanecía ayer noche en el servicio de urgencias del Hospital Arquitecto Marcide, de Ferrol. Los médicos le suministraron sedantes porque, además de la hipotermia, sufría un fuerte choque emocional por lo ocurrido. Su mujer, Loly, que estaba a su lado, comentó que apenas pudo hablar con su marido, pero que este le contó que el accidente ocurrió poco después de las nueve de la mañana. «Vio a su compañero Andy cerca, flotando, e intentó ayudarle porque se movía bien. Lo primero que hizo fue quitarse la ropa, pero cuando se acercaba, el mar lo lanzaba contra las rocas, por lo que tenía que volver atrás. Es que lo vio hundirse y no se le pasa», relató la mujer de Fabio. «Eran muy amigos -añadió-, estaban en la misma empresa de construcción de aquí [Cedeira]». Cuando ya lo perdió de vista, explicó Loly, el joven se alejó de las rocas, pudo nadar un kilómetro y vio que un barquito azul se le aproximaba. Braceando consiguió que lo viesen.
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